Tiempo de puesta en marcha
Aquí el programa estándar suele ganar: te das de alta y empiezas a trabajar en días o pocas semanas. El programa a medida necesita una fase de análisis, diseño y desarrollo, por lo que los plazos suelen ir de semanas a meses, según el alcance del proyecto.
Si necesitas una solución para mañana, un programa estándar es la opción realista. Si puedes planificar con un mínimo margen, el tiempo adicional del programa a medida suele compensarse con una herramienta mucho más ajustada a lo que haces.
Adaptación a los procesos propios
Con un programa estándar, normalmente eres tú quien se adapta al programa: los flujos de trabajo, los campos y las pantallas ya vienen definidos, y como mucho puedes personalizar algunos aspectos.
Con un programa a medida ocurre al revés: el programa se adapta a tu proceso real, no al contrario. Esto es especialmente valioso cuando la forma de trabajar de tu empresa en Cataluña forma parte de lo que te diferencia de la competencia.
Control y dependencia del proveedor
- Con un programa estándar dependes de que el proveedor lo mantenga, no cambie las condiciones de forma drástica y no lo discontinúe.
- Tus datos residen en la infraestructura de un tercero, bajo sus condiciones.
- Con un programa a medida, según el contrato de desarrollo, puedes ser propietario del código y decidir con quién lo mantienes en el futuro.
- Esto reduce la dependencia de un único proveedor, aunque implica asumir la responsabilidad del mantenimiento.
Integraciones con otras herramientas
Un programa estándar se integra bien cuando ofrece posibilidad de conectarse con otras herramientas que ya usas, como la contabilidad, la tienda online o el programa de gestión. Si no la tiene, acabas duplicando datos a mano entre sistemas.
Un programa a medida permite construir exactamente la integración que necesitas, ya sea con tu programa de gestión actual o incorporando funcionalidades de inteligencia artificial para empresas para automatizar tareas repetitivas. Es una vía habitual cuando ninguna combinación de programas estándar cubre el flujo completo del negocio.
Escalabilidad
Un programa estándar escala según el plan que contratas: puede tener límites de usuarios, de registros o de funcionalidades, que condicionan cómo puede crecer su uso a medida que el negocio crece.
Un programa a medida se diseña para crecer según tus necesidades reales, sin límites artificiales, aunque requiere planificar bien la arquitectura desde el principio para que ese crecimiento no obligue a rehacerlo más adelante.
Mantenimiento y evolución
Con un programa estándar, las actualizaciones y las nuevas funcionalidades las decide el proveedor: te beneficias de ellas sin tener que planificarlas, pero no puedes priorizar su desarrollo según tus necesidades concretas ni marcar el calendario.
Con un programa a medida, eres tú quien decide qué se añade y cuándo, ya sea con el equipo que lo desarrolló o con otro. Esto da más control sobre el ritmo de evolución del programa, pero hay que prever desde el principio quién se hará cargo del mantenimiento a medida que pase el tiempo.
Señales de que te conviene lo hecho a medida
No siempre hay que dar el salto a un programa a medida. Estas son señales habituales de que vale la pena planteárselo:
- Usas hojas de cálculo o procesos manuales porque ningún programa estándar se ajusta a tu flujo de trabajo.
- Usas varios programas que no se comunican entre sí y acabas introduciendo los mismos datos más de una vez.
- La forma en que organizas un proceso forma parte de tu ventaja competitiva y no quieres que sea igual que la de cualquier competidor con el mismo programa.
- Prevés un crecimiento de usuarios o transacciones que un programa estándar no podría absorber con facilidad.
- Necesitas conectar el programa con sistemas internos, maquinaria o tu tienda online, y ningún programa genérico lo contempla.
- Ya has probado varios programas estándar y ninguno cubre del todo las necesidades reales del negocio.
Si te reconoces en alguno de estos puntos, vale la pena hacer una valoración concreta de tu caso: cuántos usuarios, qué procesos y qué integraciones necesitas, para compararlo con lo que te ofrece un programa estándar a largo plazo. Puedes consultar ejemplos de soluciones desarrolladas en proyectos realizados para otras empresas.
Cómo decidir sin equivocarte
La mejor manera de decidir es partir del proceso, no de la herramienta: describe cómo trabajas hoy, dónde pierdes tiempo y qué no puedes hacer con lo que tienes ahora. A partir de ahí se puede valorar si un programa estándar bien elegido ya resuelve el problema o si tiene sentido invertir en una solución a medida.
Si quieres una valoración orientativa para tu caso, desde 2click podemos revisar tu proceso actual e indicarte qué opción se ajusta mejor a tu pyme. Contacta con nosotros y pide presupuesto sin compromiso.
